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No es oro todo lo que reluce. Al entusiasmo desatado con la llegada del
primer producto que previene la pérdida de visión que ocasiona la forma
húmeda de la degeneración macular asociada a la edad -la responsable del 90%
de los casos de ceguera entre la población mayor-, le sigue ahora una
llamada a la cautela. Al parecer, la inyección mensual de ranibizumab (Lucentis),
un anticuerpo monoclonal de alto precio (cada inyección de 0, 05 mililitros
cuesta 1.500 euros), eleva en casi un 2% el riesgo de accidente
cerebrovascular en las personas mayores. Ha sido Genentech, la compañía
estadounidense de biotecnología que fabrica el producto, la que ha dado la
voz de alerta enviando una carta a través de internet a 1.500 especialistas
por los resultados de un nuevo trabajo interno. Asimismo, ha avisado a la
población a través de su web.
En el estudio han participado 2.400 enfermos que tuvieron un seguimiento de
230 días tras iniciarse el tratamiento. Así, mientras que la mitad de los
participantes recibió la dosis recomendada (0,05 mililitros), la otra mitad
fue tratada con una más pequeña (0,03). Los datos muestran una incidencia de
ictus de un 1, 2% entre los inyectados con las dosis más altas en
comparación con un 0, 3% en el grupo de menor cantidad. Los resultados no
indican, en cambio, que existan más posibilidades de padecer un infarto de
miocardio. Los expertos insisten en que los enfermos con antecedentes de
accidente cerebrovascular tienen más riesgo de sufrir otro evento con el uso
del producto. Comentan también que dada la elevada incidencia de este
problema entre los más mayores es difícil cuantificar qué parte de
responsabilidad es del fármaco.