Elige el contraste y tamaño que prefieras
![]()
![]()
• Resumen preliminar y
objetivos del proyecto.
• ¿Qué es una unidad de baja visión?
• ¿Cuántas personas con
deficiencia visual hay?
• ¿Qué es un programa de
rehabilitación visual y de qué apartados consta?
• ¿Habría una mejoría en los pacientes con deficiencia
visual?
• ¿Son necesarias las unidades de baja visión en España
como servicio sanitario público?
"Objetivo: Analizamos la situación de la baja visión en España y describimos la
atención al paciente discapacitado visual. Luego presentamos un proyecto para la
implantación de unidades de baja visión y rehabilitación visual en la Sanidad
Pública.
Proyecto: La Unidad de baja visión se monta en el Servicio de Oftalmología del
hospital de referencia de cada Área Sanitaria. El funcionamiento consta de 10
pasos, unos dentro del Hospital, otros en la Óptica y otros en asociaciones de
afectados u otras entidades. De esta forma el coste por paciente atendido es de
50-60 euros para la sanidad pública.
Discusión: El gran número de pacientes afectados, la gran mejoría que
experimentan y el bajo coste sanitario justifican que los responsables
sanitarios estudien la implantación de las Unidades de baja visión y
rehabilitación visual en la Sanidad Pública."
“Partimos de un análisis del tratamiento de los pacientes discapacitados
visuales en España, de sus necesidades y de los posibles tratamientos con los
que podrían beneficiarse.
Elaboramos y presentamos un proyecto de implantación de Unidades de baja visión
y rehabilitación visual en la sanidad pública, incluyendo los aspectos técnicos
y económicos”.
“Una unidad de baja visión y rehabilitación visual es un conjunto de profesionales de diferentes titulaciones con una formación especializada que, manejando un equipamiento técnico específico, se encargan de la atención integral de pacientes con deficiencias visuales muy severas con el fin de ayudarles a recuperar su vida habitual.
El paciente discapacitado visual con grave deterioro de la visión acude a estas unidades para someterse a un programa de rehabilitación visual con el fin de aprender a aprovechar los restos de visión y otras potencialidades y poder normalizar su vida, recuperar su autonomía personal y conseguir la plena integración (familiar, social y laboral o educativa).
Los pacientes que por su enfermedad no pueden leer un libro, coser, ver fotos, caminar con seguridad, mirar por la ventana, afeitarse o maquillarse, salir a cenar o viajar porque su visión se lo impide, pueden mejorarse siguiendo un programa de rehabilitación visual)”.
“En la actualidad hay aproximadamente 800.000 españoles y 124.000.000 de personas en el mundo con baja visión, pero se estima que en el 2020 habrá 200.000.000 individuos. Esto equivale al 1-2% de los europeos que se distribuyen en el 1% de los individuos con <75 años, el 5% de los que tienen 75-85 años y casi el 15% de los >85 años.
Las causas más frecuentes son la DMAE (degeneración macular ligada a la edad), retinopatía diabética, miopía magna, glaucoma, retinosis pigmentaria y distrofias retinianas)”.
“Un programa de rehabilitación visual para baja visión es algo más que prescribir unos instrumentos ópticos que se denominan ayudas visuales para baja visión, en efecto, el tratamiento incluye los siguientes apartados:
“Hay que saber si el problema está en la visión central, en la periférica o en ambas y si es curable, estable o con clara evolución al empeoramiento. También es importante saber el estado de las otras funciones visuales (cromática…) y no visuales (audición y movilidad).
Según la alteración, la discapacidad se centrará en la visión de lejos y el desplazamiento (defecto de visión periférica), en la visión intermedia y la coordinación visuomotora o en la visión de cerca y lectura (defecto de visión central)”.
“Cuando se pierde la visión central y con ello la visión discriminativa se intenta solucionar creando una nueva área de fijación preferencial, si lo que se ha perdido es la visión periférica y por ello la percepción espacial hay que enseñarle a desplazarse y, por último, si la pérdida de visión es total y completa (según sea congénita o adquirida) se plantea una reeducación diferente con el desarrollo y la optimización de los otros sentidos.
Un caso especial son los niños menores de 3 años que consiguen compensar su déficit y, como ni se les nota ni lo comunican, se les retrasa la detección con la consiguiente demora en la educación especial en los momentos más importantes para su desarrollo”.
“De nada sirve el entrenamiento con las ayudas ópticas o de otros tipos en la Unidad de Baja Visión si luego no se practica y no se va aplicando a la realización de las tareas de la vida diaria. La lecto-escritura cambia, la alimentación es diferente, los desplazamientos varían y el resto de las actividades cotidianas, moda, finanzas, … tienen sus nuevas peculiaridades”.
“Según los resultados obtenidos sabemos si la vida sigue igual o tenemos que reconducirla en alguno o en varios aspectos, pero siempre con una actitud positiva. Unas veces el paciente se dará cuenta por sí solo, otras se lo tenemos que hacer ver nosotros y, en una no despreciable cantidad de casos, el paciente cree que no puede y somos nosotros los que tenemos que demostrarle que con los restos visuales que le quedan y los conocimientos adquiridos es capaz de seguir con una vida similar a la de antes”.
“(...) Su finalidad es mejorar la imagen de un objeto en la retina, bien ampliando el tamaño de éste con instrumentos ópticos o su calidad con filtros”.
“Pueden dividirse en dos tipos, las que incrementan el tamaño y el contraste
para mejorar la visibilidad (rotuladores de punta gruesa, falsillas para firmar
y escribir direcciones, manoplas de cocina, tablas de cortar…), y las que
sustituyen el sentido de la vista por otro (relojes, calculadoras,
esfigmomanómetros o termómetros clínicos parlantes, cuchillos con protección de
filos, …)”.
“No quiero terminar sin mencionar el más simple de todos, la fotocopia que pasa
un documento A4 en A3 realizada con un filtro de acetato (puede servir un
separador de plástico amarillo) y se puede jugar un poco con el mando que
incrementa contraste y oscuridad)”.
“Como no conocemos ninguna Unidad de Baja Visión funcionando con este modelo mixto y empleando un programa de rehabilitación visual completo, tenemos que adoptar resultados de otras publicaciones donde el 90% de los pacientes experimentan un sentimiento de mejoría, 85% mejoran la visión de cerca y el 35% mejoran la visión de lejos. Estudiando las diferencias entre unos y otros nos damos cuenta que la diferencia de éxito reside en que la mejoría al alta en el gabinete de la Unidad es superior al 75% de los pacientes mientras que a los 3 meses en su casa no es superior al 35% de los pacientes”.
“En España y en otros muchos países del mundo hay unidades de baja visión funcionando, pero no están vinculadas o amparadas por el sistema sanitario público, lo que ocasiona una desatención a los pacientes y un gasto mayor, pues se ven obligados a acudir a la sanidad privada.
Para evaluar la oportunidad de incluirlo en la cartera de servicios de la sanidad pública pongamos el ejemplo de un área sanitaria cualquiera de Madrid, que tiene uno o varios centros sanitarios de referencia con su correspondiente servicio de oftalmología, con una población de 500.000 habitantes de los que 75.000 son mayores de 65 años. La estimación de afectados de baja visión es de 10.000 personas que, si se tratan en una sola consulta con un rendimiento de 2.000 pacientes/año, precisaría 5 años para atender a la totalidad, y luego sería capaz de atender al día a los nuevos casos que fuesen apareciendo.(...)”
“La calidad percibida del servicio prestado en una unidad de baja visión está
ligada a la agudeza visual, siendo peor cuando la agudeza visual es <0,05; a la
magnificación de la ayuda óptica, cuanto menor es se tolera mejor; al uso
adecuado y continuado, cuanto más inestética es menos deseada y; por último, a
la tarea requerida, la visión estática es mejor tolerada que cuando el paciente
está en movimiento.
Los resultados también están relacionados con la amplitud del enfoque
terapéutico, un programa de rehabilitación visual obtiene muchos más éxitos que
la pura y simple prescripción y dispensación de una o varias ayudas ópticas.
Por todo ello, pienso que es un tema de reflexión para los responsables
sanitarios, que deben estudiar con urgencia”.